domingo 27 de noviembre de 2011

Veintisiete.



Ella le miró y le abrazó con fuerza. Sentía tanto, que no sabía cómo expresarlo. Quizás le estaba apretando demasiado fuerte, y quizás si le volvía a decir lo mucho que le quería, resultase algo pesada. Así que le abrazó y, cuando se volvió a separar de él (sólo unos pocos centímetros, los necesarios para verle la cara) le miró a los ojos e intentó transmitirle lo que sentía. Él le sonrió y le acarició la mejilla derecha con ternura. De manera impulsiva, o más bien como una especie de reacción, comenzó a ponerse de puntillas y acercó su boca a la de él. Sonrió feliz y le besó suavemente. 

-No quiero que pienses que soy pesada, ¿vale?- la risa ahogada de él le hizo saber que él nunca pensaba que ella fuera pesada. Ella le enmarcó la cara con las manos-Bien, quiero que sepas unas cuantas cosas. La primera de todas es que te quiero...pero eso ya lo sabes...-sacó la lengua a modo de broma y él le pellizcó el trasero. Ella se puso seria y entonces comenzó realmente a hablar- Eres lo mejor que me ha pasado nunca. Jamás creí que iba a encontrar a alguien como tú. Me levanto por la mañana y sonrío al pensar en que te voy a ver, abrazar, besar...Cuando sonríes, yo lo hago casi inmediatamente. Me encanta como eres, por dentro, por fuera y en todos los aspectos. Me gustas muchísimo. Eres la persona con la que estaría todo el día y toda la noche, con la que iría al fin del mundo y con la que sé que nunca me aburriría, porque así de completo eres. Así me completas a mí. Me gusta cómo me miras, cómo me tratas, cómo me provocas...cómo me abrazas y suspiras, como si yo fuera el cielo.- Ella le acarició el pelo y le dio un beso ligero.- No me puedo imaginar sin ti, porque ya eres parte de mí. Y me encanta eso. Es mucho más peligroso, arriesgado, porque tu bienestar y felicidad dependen de otra persona. La mía, mi felicidad, depende en gran parte de ti. Dependo de ti y a veces da miedo, porque siento que te quiero tanto que soy muy vulnerable. Pero luego sé que puedo confiar en ti. Sé que estás ahí y estarás y encima, luego te miro. Te miro y veo a alguien que me quiere y que también depende de mí. Y entonces me doy cuenta de que ya no somos dos, sino un uno bastante grande- a él le hizo gracia la frase y ella le propinó un pequeño golpe en las costillas- ¡No te rías!- le besó- Te quiero muchísimo y tengo pensado decírtelo todos los días de mi vida, porque no me planteo mi vida sin que tú estés en ella.

Él la abrazó y la besó. Sonreía ampliamente, de pura felicidad. Y entonces ella supo lo obvio. Que él sentía exactamente lo mismo.

1 comentarios:

  1. Que hermoso!!! toda chica sueña con tener una relación tan profunda y sincera como esa, tanto que solo con la mirada o sonrisas se entiendan, hermoso de verdad!!

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